Tolerancia cero a la violencia contra la mujer

Por: Elena Conterno, Presidenta de IPAE

Resulta sobrecogedor que cada día sean muchas las mujeres abusadas, golpeadas y asesinadas. Más sobrecogedor es cuando se trata de niñas, cuando quien lo hace es un familiar o cuando las culpas se colocan en la mujer/madre y no en el agresor/asesino.

Como sociedad, le estamos fallando a las mujeres que son agredidas cada día y a todas las que vivimos con temor de que un agresor se cruce en nuestro camino, en el de nuestras hermanas, hijas o madres.

Hay mucho por hacer a nivel de las escuelas, de las comisarías y de los servicios de atención a las mujeres agredidas. Hay mucho por hacer en el empoderamiento económico de las mujeres. En tanto, actuemos todos en nuestras familias y en el trabajo.

En nuestras familias, criemos a nuestros hijos hombres y mujeres como iguales. Que ambos participen de las tareas del hogar. No repitamos malas reglas sociales, como que sea la hija mujer la que apoya a la mamá o le trae la comida al papá. Repetir esa división de roles es hoy inadmisible. Con ella se construye la percepción de que el hombre está para cosas más valiosas que la mujer, que ella está a su servicio. Si se genera esta percepción, probablemente el hombre se frustre cuando ella no acepte un trato desigual. Y la violencia estará a un paso de esa frustración.

En el trabajo, tengamos tolerancia cero al acoso y a la violencia entre trabajadores; así como entre estos y los miembros de sus familias. Que la nueva legislación sobre el acoso en el trabajo haga que las empresas monten un sistema de prevención, hagan campañas de sensibilización y comunicación, y establezcan un canal de denuncias para atender y sancionar los casos que se presenten. No escuchemos a los abogados que aconsejan medidas para evitar juicios penales por “hombres coquetos” que se cruzan con “chicas problemáticas”. Este enfoque es inaceptable. Se trata de un problema del más alto nivel de la organización; el objetivo no es evitar el juicio penal, sino evitar que el acoso se dé.

Empecemos por lo que tenemos al alcance: nuestra familia y nuestro trabajo. Instauremos en estos espacios la tolerancia cero a la violencia contra la mujer.

Fuente: Diario Correo