|
Entre junio del 2002 y del 2008, el dólar ha reducido su valor en poco más del 17%, en términos de una canasta de monedas mundiales. En particular, durante este periodo, la depreciación del dólar americano con respecto al euro ha sido de 39%, 24% respecto a la libra esterlina, 17% respecto al yuan y 13% respecto al yen japonés.1 Estos desarrollos han generado una lógica preocupación en las empresas privadas o agentes particulares que mantienen activos denominados en dólares, así como en los gobiernos que mantienen parte importante de sus reservas monetarias o valores en dicha moneda. Pero además de los impactos sobre el valor real de los stocks de activos y pasivos en dólares, este deterioro tiene otro efecto muy significativo sobre los flujos de comercio y la competitividad de las producciones de los distintos países en el mercado internacional. A pesar del significado político que pueda tener la erosión de la hegemonía del dólar en la economía mundial, no puede dejar de considerarse la conveniencia para el comercio de los Estados Unidos de una depreciación de su moneda respecto a las de sus principales socios comerciales. Ello le está permitiendo reducir su déficit comercial
Al respecto, parece ser poco lo que la Reserva Federal (FED) está en capacidad de hacer. La reducción de tasas de interés ha sido uno de los instrumentos esenciales para la reactivación de la economía norteamericana, pero esto está afectando el valor del dólar. Sin embargo, la FED no puede reducir las reservas bancarias de forma violenta ni elevar excesivamente la tasa de interés, ya que ello no permitiría continuar hacia la recuperación, que aún se muestra débil.
UN BALANCE HISTÓRICO
Estados Unidos ha corrido con una creciente deuda pública prácticamente desde el inicio de su independencia. Después de ocurrida la Segunda Guerra Mundial, el déficit fiscal norteamericano fue bienvenido en todo el mundo y se mantuvo de manera persistente y en magnitudes históricamente sin precedentes para el país del norte. Ello significó, en aquel momento, un gran aporte de los Estados Unidos para financiar la reactivación de Europa y el crecimiento del comercio mundial.
El mantenimiento del Patrón Oro por parte de los Estados Unidos daba un gran respaldo a la demanda internacional por el dólar. Gracias a ello, muchos bancos centrales mantenían y acrecentaban sus reservas en dólares, bajo la premisa de que estos podrían ser convertidos en metal a través del Tesoro Norteamericano, a un valor fijo de 35 dólares la onza de oro. Esta creciente demanda internacional por el dólar actuó como principal mecanismo para permitir el crecimiento del déficit fiscal en los años venideros.
Durante la década de 1960, los continuos déficits presupuestales del gobierno norteamericano, motivados por gastos de guerra en el sud-este asiático, así como por programas de ayuda externa, programas de bienestar, y la carrera espacial, trajeron consigo el aumento en la oferta monetaria estadounidense y el endeudamiento de corto plazo con entidades bancarias en el extranjero. Asimismo, el fuerte flujo de inversión de empresas norteamericanas hacia Europa, para salvar los obstáculos arancelarios del Mercado Común, contribuyeron a aumentar la oferta de dólares en el exterior. Este exceso de liquidez en dólares en el mercado financiero internacional presionó al alza el precio del oro en el mercado libre y llevó a aquellos países en posesión de la mayor cantidad de dólares -Francia, entre ellos- a demandar a los Estados Unidos la conversión de parte de sus reservas en esta moneda por oro. Las reservas de oro estadounidenses descendieron entonces de US$ 18 mil millones en 1960 a US$ 10.4 mil millones en 1969, mientras el precio del oro continuaba con una presión alcista.
La constante demanda de conversión de dólares por oro, llevó en 1971 al Presidente Nixon a decretar que Estados Unidos abandonara definitivamente el Patrón Oro. En los años siguientes se sucedieron periodos de alta inflación, subsecuentes devaluaciones del dólar y una trepada del precio del oro en los mercados internacionales.
En 1976, el FMI estableció un sistema permanente de tipo de cambio flotante, a través del cual se permitía al mercado internacional establecer el valor de las divisas, dejando al Patrón Oro. Como consecuencia, el marco alemán, el yen japonés y luego el euro, emergieron como los principales rivales del dólar.
El fuerte crecimiento de la economía mundial en la década del 80 y 90 ayudó a que el dólar se estabilizara, recuperando para finales de la década su posición en el mercado de divisas internacionales. El ahorro externo ha sido un componente importante en el financiamiento del crecimiento de la economía estadounidense durante mucho tiempo; es decir, mientras el dólar contaba con la suficiente confianza en el ámbito internacional, Estados Unidos gastaba más recursos de los que generaba. Esta diferencia fue provista por los países que poseían los mayores superavit comerciales (China, Alemania y Japón, principalmente), y que acrecentaban sus reservas por medio de la compra de bonos del Tesoro como prioridad.2
Con la llegada de la crisis financiera, a finales del 2008, se dió inicio a una nueva etapa de decaimiento que ha generado serios temores respecto al futuro de esta moneda en la economía mundial.
LA RECIENTE CAÍDA DEL DÓLAR
A lo largo del presente año, el dólar ha tocado su nivel más bajo respecto a las seis principales divisas del mundo, entre ellas el euro, la libra esterlina y el franco suizo. En sólo cuatro meses, el valor del dólar se redujo en 11.2% en el mercado cambiario de Nueva York. 3
Adicionalmente, en un intento por reactivar el crecimiento económico, la FED introdujo continuas reducciones en la tasa de interés, las cuales afectaron los incentivos para el mantenimiento de activos en dólares, tanto para los inversionistas americanos, como para el resto del mundo, presionando la baja del valor del dólar en el mercado cambiario frente a otras divisas ú otros activos físicos (i.e. oro). Sin embargo, retroceder en esta política y elevar la tasa de interés en el corto plazo no parece ser una opción, pues ello afectaría la reactivación de la economía americana.
Las opciones del FED para hacer resurgir al dólar se acortan y en esta ocasión parece no ser capáz de actuar con efectividad. Por un lado, el déficit fiscal ha pasado de -2.2% del PBI en el 2006 a un estimado de -12.5% para el 2009. Del mismo modo, la cuenta corriente se mantiene en cifras negativas aunque decrecientes, que van desde el -6.0% alcanzado en el 2006 al -2.6% del PBI estimado para el 2009.4 Esto significa que se ha reducido significativamente el aumento de reservas de dólares y de compras de bonos del Tesoro por parte de los países superavitarios (China, Japón y Alemania).
A pesar del aumento abrupto en el déficit fiscal y el fuerte aumento de la liquidez en la economía norteamericana, la inflación esperada para el 2009-2010 es bastante inferior al promedio de inflación registrado en las dos últimas décadas, medido por el deflactor implícito del PBI ó por el índice de precios al consumidor. Asimismo, la tasa de inflación esperada por los agentes privados, medida por la diferencia entre las tasas de interés nominal y real (representada por la tasa de las Treasury Inflation Protected Securities TIPS), ha permanecido en los últimos meses por debajo de 1.8% anual. Al parecer, parte importante del aumento de la oferta monetaria no ha entrado al flujo de gasto y ha sido retenida como reserva por los agentes financieros, las empresas y las familias.
Como ha sucedido en ciertas épocas en décadas pasadas, la economía norteamericana esta enfrentando un periodo de pérdida de la confianza externa para el mantenimiento de activos en dólares y de generación de expectativas poco optimistas para los inversionistas domésticos y extranjeros. Algunos analistas del mercado internacional señalan como una posible solución la gradual depreciación del dólar, lo cual permitiría reabsorber los dólares en posesión de extranjeros. Con la depreciación de su moneda, Estados Unidos podría impulsar sus exportaciones, reducir su demanda interna por productos importados y disminuír la deuda contraída con acreedores extranjeros. En la práctica, parece ser que el dólar ha seguido lentamente esta tendencia, aunque en magnitudes mucho menores a lo que se habría esperado.
EL DÓLAR VS EL YUAN
La depreciación del dólar ha llevado a las autoridades monetarias de muchos países a recomponer sus activos de reserva. Países como China y Japón han reducido su exposición a la deuda norteamericana. China, por ejemplo, redujo sus tenencias de Bonos del Tesoro americano en US$ 24.1 mil millones entre junio y julio de éste, año mientras que Japón lo hizo en US$ 12.7 mil millones durante el mismo periodo.5
Frente a ésta tendencia de deterioro del dólar, economías como China y Rusia, preocupadas por la pérdida de valor en sus activos de reserva denominados en dólares, han propuesto, sin mucho eco, la utilización de un nuevo medio de cambio internacional como reserva de valor y principal medio de intercambio en las transacciones internacionales. Durante la reunión del G20, el pasado marzo, Rusia propuso la implementación de una nueva moneda que pueda ser utilizada por las instituciones financieras internacionales como medio de reserva de valor. Esta propuesta fue rápidamente aceptada por China, que en lo que va del año no ha cesado de propugnar la necesidad de prescindir del dólar en los mercados internacionales. Sin embargo, y al menos por el momento, ni el yuan ni ninguna otra moneda poseen la suficiente liquidez y aceptabilidad para reemplazar el sitial del dólar.
Mientras tanto, la disconformidad de China es compartida por Brasil, Rusia e India -los restantes países miembros de las BRIC. De tal modo, en lugar de tratar de manera corriente con sus socios comerciales, China ha comenzado a entablar acuerdos de comercio donde el yuan -y no el dólar- sea utilizado como mecanismo de pago, a pesar de que ello podría acarrear el costo de acelerar la desvalorización de sus propias reservas en dólares.
Hasta el momento, China ha establecido estos acuerdos de intercambio con Argentina, Corea del Sur, Hong Kong, Indonesia, Malasia y Bielorrusia. Más aún, ha acordado con Rusia expandir el uso de sus monedas para efectos de comercio bilateral, y lo mismo planea hacer con Brasil.
De esta manera, China puede comerciar directamente con sus socios comerciales sin la menor necesidad de poner su moneda en el mercado abierto, ni mucho menos intercambiarla por dólares. Sólo en junio de éste año, esta red de acuerdos registró un valor cercano a los US$ 200 mil millones en transacciones.6
Actualmente es posible, para las naciones dentro de estos acuerdos, el comercio de bienes y servicios utilizando el yuan para tratar tanto con China como con el resto de economías que forman parte de los tratados. Por ejemplo, Brasil es capaz de utilizar el yuan para adquirir productos de Indonesia o Malasia, sin la necesidad de utilizar dólares.
Si China consigue oficializar uno de estos acuerdos con alguna de las economías occidentales de mayor importancia, sin duda, la credibilidad del dólar podría verse irremediablemente afectada.
LO QUE QUEDA POR HACER
Al margen de las acciones que pueda tomar China, el valor del dólar continúa depreciándose lentamente, tanto a nivel global como para la propia economía estadounidense. Los efectos adversos desatados por la crisis financiera continúan afectando la economía norteamericana y pese a las estimaciones más optimistas, todo hace indicar que la situación no regresará a su situación pre-crisis con facilidad. Frente a éste escenario, ¿qué resultaría más recomendable?
Una alternativa que ha comenzado a tomar gran popularidad a nivel internacional consiste en deshacerse de los dólares para comprar oro. La debilidad de la moneda estadounidense hace que el metal cotizado en el billete sea más barato para los tenedores de otras monedas. Por tal motivo, éste año China anunció la compra de poco más de 450 toneladas métricas de oro, lo que significa un incremento de más del 75% de sus reservas en dicho metal.
Durante la semana anterior, el precio del oro se disparó hasta sobrepasar los US$ 1,000 dólares la onza, lo que implica un alza de precio de más del triple en los últimos ocho años -mismo periodo en el que el dólar redujo su valor en 67% con respecto al Euro-.7 La demanda de oro aumenta, en parte, debido a la preocupación de que el excesivo déficit fiscal estadounidense continúe debilitando el dólar, y también por la mayor disposición de los inversionistas para comprar activos de menos liquidez y para vender dólares y bonos del tesoro estadounidense.
Hoy en día, Estados Unidos continúa siendo el país en posesión de la mayor proporción de las reservas de oro en el mundo (aproximadamente el 78%). Frente a la necesidad de reactivar su economía, y a la vez recuperar la mayor cantidad posible de dólares de manos extranjeras, una alternativa -poco probable- consistiría en la venta de estas reservas.
Una opción para la inversión en oro viene dada por los Fondos Cotizados (ETF’s por sus siglas en inglés) respaldados en lingotes de oro. Estos ETF son fondos de inversión que, al igual que una acción, cotizan en bolsa y se caracterizan por reproducir un determinado índice bursátil o de renta fija, permitiendo su compra y venta a lo largo de una sesión al precio existente en cada momento sin necesidad de esperar al cierre del mercado para conocer el valor liquidativo al que se hace la suscripción o reembolso del mismo. Los ETF, respaldados por oro, son activos financieros que replican la evolución de la onza troy y cotizan como una acción. Están diseñados para los inversores que desean una solución rentable y una forma conveniente para invertir en oro. Recientemente, ETF Securities Ltd. presentó un nuevo ETF respaldado por lingotes de oro almacenados en Suiza por JP Morgan: los Physical Swiss Shares SGOL (SGOL.P).
Finalmente, cabe resaltar que este contexto, en el cual la demanda de oro como reserva de valor y uso monetario se acrecienta cada vez más, favorece a los países productores de éste metal, entre los que figura el Perú como el quinto productor en el mundo.8
1 Fondo Monetario Internacional (FMI), 2009.
2 GARCÍA, Norberto. La notable recuperación de Asia y el ajuste de la economía mundial. 2009.
3 MONEY MORNING. How China is torpedoing the U.S. Dollar. 2009
4 Fondo Monetario Internacional (FMI). World Economic Outlook. 2009
5 DEPARTMENT OF THE TREASURE / FEDERAL RESERVE BOARD. 2009.
8 BRITISH GEOLOGICAL SURVEY. World mineral production. 2008.
|
|